He regresado a la UCV para estudiar una segunda carrera. Y sinceramente, el regreso me ha servido de mucho: el mundo es distinto cuando se le ve desde la Ciudad Universitaria. He dicho "distinto", que no es lo mismo que decir "mejor".
Sobre el desastre administrativo de la universidad a la que ingresé por primera vez hace 12 años y egresé hace 7, hablaré en otro momento. Y de las caras que vuelvo a ver estudiando aún la misma carrera que estudiaban cuando ingresé por primera vez, también hablaré luego.
He decidido detenerme en el espacio que más extrañé en mi ausencia: La Biblioteca Central.
En ese espacio me quedaba esperando que se hiciera la hora de tomar el transporte a Vargas, en mis primeros años en la universidad. Ahí me iba a leer y pasar el tiempo. Me conozco todas sus salas, disfruté revisando prensa de ayer en la Hemeroteca. Saqué libros que leí en mi casa o en el camino a casa. Y al regresar a la universidad, de alguna manera esperaba también regresar a la biblioteca.
El gran vitral de la entrada me sirvió de consuelo, porque de verdad la conclusión a la que se llega luego de unos minutos ahí es verdaderamente triste: La Biblioteca Central de la UCV ya no es una biblioteca, sino un cementerio donde descansan en paz letras, libros y autores.
No lo digo porque las instalaciones estén en malas condiciones ni porque los libros se esten pudriendo. Lo digo porque los que están en malas condiciones y verdaderamente podridos son sus usuarios: una multitud de individuos que prescindieron de la lectura hace tiempo, quizás desde que nacieron.
Por la sala se conoce al lector
Una rápida revisión de los ocupantes de cada sala, nos permite conocer por encimita la razón por la cual van a la biblioteca y la escuela de la que provienen:
-Ciencias básicas: evidentemente esta sala tiene más visitantes, porque abarca mucho. No solo estan los estudiantes de la facultad de Ciencias, sino también los de Ingeniería, Arquitectura, Economía, Administración y todo aquel que vea cálculo o estadística, algo así como el 60% de la UCV. Ver esta sala desde afuera nos permite notar que tiene más gente que todas las demás salas juntas, y que la gente que va no lo hace con muchas ganas: es evidente que los usuarios van con el tedio propio de aquel que tiene mejores cosas por hacer que estar "perdiendo el tiempo" en una biblioteca.
-Ciencias sociales 1 y 2: hay menos gente que en la de ciencias básicas obviamente. Pero los que van tienen cara de perdidos. Se concentran fundamentalmente en los libros de referencia tipo diccionarios de sociología o cosas parecidas, mostrando que evidentemente están ahi porque buscaron en Wikipedia y nada encontraron.
-Humanidades: vacía. Si encuentras 10 personas algun día, es porque algo raro está pasando.
Viendo esto, es facil concluir que los usuarios de la biblioteca van sólo porque los mandan, porque no tienen más remedio, porque nada encontraron en Internet y, ante eso, alguien les dijo que existía algo llamado "biblioteca".
¿Como saber que la gente no lee? viendo esta foto
Sobre el desastre administrativo de la universidad a la que ingresé por primera vez hace 12 años y egresé hace 7, hablaré en otro momento. Y de las caras que vuelvo a ver estudiando aún la misma carrera que estudiaban cuando ingresé por primera vez, también hablaré luego.
He decidido detenerme en el espacio que más extrañé en mi ausencia: La Biblioteca Central.
En ese espacio me quedaba esperando que se hiciera la hora de tomar el transporte a Vargas, en mis primeros años en la universidad. Ahí me iba a leer y pasar el tiempo. Me conozco todas sus salas, disfruté revisando prensa de ayer en la Hemeroteca. Saqué libros que leí en mi casa o en el camino a casa. Y al regresar a la universidad, de alguna manera esperaba también regresar a la biblioteca.
El gran vitral de la entrada me sirvió de consuelo, porque de verdad la conclusión a la que se llega luego de unos minutos ahí es verdaderamente triste: La Biblioteca Central de la UCV ya no es una biblioteca, sino un cementerio donde descansan en paz letras, libros y autores.
No lo digo porque las instalaciones estén en malas condiciones ni porque los libros se esten pudriendo. Lo digo porque los que están en malas condiciones y verdaderamente podridos son sus usuarios: una multitud de individuos que prescindieron de la lectura hace tiempo, quizás desde que nacieron.
Por la sala se conoce al lector
Una rápida revisión de los ocupantes de cada sala, nos permite conocer por encimita la razón por la cual van a la biblioteca y la escuela de la que provienen:
-Ciencias básicas: evidentemente esta sala tiene más visitantes, porque abarca mucho. No solo estan los estudiantes de la facultad de Ciencias, sino también los de Ingeniería, Arquitectura, Economía, Administración y todo aquel que vea cálculo o estadística, algo así como el 60% de la UCV. Ver esta sala desde afuera nos permite notar que tiene más gente que todas las demás salas juntas, y que la gente que va no lo hace con muchas ganas: es evidente que los usuarios van con el tedio propio de aquel que tiene mejores cosas por hacer que estar "perdiendo el tiempo" en una biblioteca.
-Ciencias sociales 1 y 2: hay menos gente que en la de ciencias básicas obviamente. Pero los que van tienen cara de perdidos. Se concentran fundamentalmente en los libros de referencia tipo diccionarios de sociología o cosas parecidas, mostrando que evidentemente están ahi porque buscaron en Wikipedia y nada encontraron.
-Humanidades: vacía. Si encuentras 10 personas algun día, es porque algo raro está pasando.
Viendo esto, es facil concluir que los usuarios de la biblioteca van sólo porque los mandan, porque no tienen más remedio, porque nada encontraron en Internet y, ante eso, alguien les dijo que existía algo llamado "biblioteca".
¿Como saber que la gente no lee? viendo esta foto

Esa es la Sala de Humanidades, a las 3 de la tarde de un día como ayer lunes 05 de octubre de 2009. Prácticamente vacía. Al llegar para tomar esta foto, pensé que quedaría mal porque había más gente de lo usual. Pero al hacer una rápida revisión de las actividades que cada uno de los presentes hacía, constaté que solamente dos de las 6 personas presentes, leía algo de la sala. El resto o traía algun libro de otra sala o navegaba desde su laptop aprovechando placidamente la conexión Wi-Fi presente en las instalaciones.
¿Qué pasa con esta sala? Bueno, que en esta sala es donde está la literatura. Los libros que uno lee por gusto y no por obligación. La poesía, la narrativa, los ensayos sobre literatura. Todo eso y mucho más está ahí. Y nadie entra. Y se nota en la cara de los dependientes la extrañeza no ya por la mera presencia, sino por la osadía de solicitar en préstamo un libro de la sala. Evidentemente, nadie lo hace.
El secreto para acabar con el robo de libros
Por si todo esto fuese poco, hay otro magno detalle que me saltó a la vista tan solo cruzar la puerta de la biblioteca: no te piden que dejes tu bolso o maletín en la recepción, como antes.
Antes, hace 7 años, uno al entrar tenía que dejar su maletín o bolso en la recepción, donde un dependiente te entregaba una especie de carnet que hacia constar no solo que tenías allí tu maletín, sino también en que estante se encontraba. Podías entrar con tu cuaderno y otros enseres, pero sin el maletín. Y si perdías la ficha, tenías que pagar una suma que no recuerdo.
Si entrabas con un libro que no era de la biblioteca, tenías que reportarlo al entrar y de nuevo al salir. Si el libro era de la biblioteca y te lo llevabas en préstamo, tenías que reportarlo e incluso, te podían echar para atrás el préstamo si no cumplía con las normas de la biblioteca.
¿Todo eso para qué? Para evitar que se robaran los libros. Porque como usted comprenderá, eso de que "no es pendejo quien presta libros, sino quien los devuelve", lo conocen muy bien en todas las bibliotecas del mundo. En la UCV,la gloriosa Biblioteca Central ha dejado de lado todos esos mecanismos del ayer, por una simple razón: porque ya nadie roba libros ahí. ¿Y por qué no roban libros, si es tan fácil? Porque a nadie le interesa el libro. En una sociedad en la que nadie lee, el libro pierde valor como objeto.
He ahí el secreto para acabar con el robo de libros: que la gente no lea. ¿Vieron? Tan sencillo que era...
Así, poco a poco, nos daremos cuenta de que la lectura se está convirtiendo en un anacronismo. Te das cuenta de lo lejos que puede llegarse con eso cuando, en una clase de primer semestre una alumna detiene la clase de un profesor para pedirle que, por favor, "¿eso que esta diciendo lo puede dibujar en el pizarrón?" Si, leyeron bien: dibujar. No escribir, ni diagramar, ni graficar: Dibujar.
De un momento a otro, cambiaremos pizarrones por pizarras inteligentes, con Paint y Messenger incluido, en las que el profesor no dictará nada, sino que simplemente dibujará y enviará mensajes con muchos "emoticons" de esos bien dinámicos, con los cuales los alumnos, quizás, logren entender algo.
Y mientras, nosotros los anticuados compraremos y pediremos prestados libros, iremos a bibliotecas y escribiremos. Y nos verán raro, como piezas de museo. Y dirán de nosotros. "¿Viste chiaaamo? Bn triste ese lok -.-', con un libro en la mano ¬¬!! ¡y lo está leyendo! :-0"
¿Qué pasa con esta sala? Bueno, que en esta sala es donde está la literatura. Los libros que uno lee por gusto y no por obligación. La poesía, la narrativa, los ensayos sobre literatura. Todo eso y mucho más está ahí. Y nadie entra. Y se nota en la cara de los dependientes la extrañeza no ya por la mera presencia, sino por la osadía de solicitar en préstamo un libro de la sala. Evidentemente, nadie lo hace.
El secreto para acabar con el robo de libros
Por si todo esto fuese poco, hay otro magno detalle que me saltó a la vista tan solo cruzar la puerta de la biblioteca: no te piden que dejes tu bolso o maletín en la recepción, como antes.
Antes, hace 7 años, uno al entrar tenía que dejar su maletín o bolso en la recepción, donde un dependiente te entregaba una especie de carnet que hacia constar no solo que tenías allí tu maletín, sino también en que estante se encontraba. Podías entrar con tu cuaderno y otros enseres, pero sin el maletín. Y si perdías la ficha, tenías que pagar una suma que no recuerdo.
Si entrabas con un libro que no era de la biblioteca, tenías que reportarlo al entrar y de nuevo al salir. Si el libro era de la biblioteca y te lo llevabas en préstamo, tenías que reportarlo e incluso, te podían echar para atrás el préstamo si no cumplía con las normas de la biblioteca.
¿Todo eso para qué? Para evitar que se robaran los libros. Porque como usted comprenderá, eso de que "no es pendejo quien presta libros, sino quien los devuelve", lo conocen muy bien en todas las bibliotecas del mundo. En la UCV,la gloriosa Biblioteca Central ha dejado de lado todos esos mecanismos del ayer, por una simple razón: porque ya nadie roba libros ahí. ¿Y por qué no roban libros, si es tan fácil? Porque a nadie le interesa el libro. En una sociedad en la que nadie lee, el libro pierde valor como objeto.
He ahí el secreto para acabar con el robo de libros: que la gente no lea. ¿Vieron? Tan sencillo que era...
Así, poco a poco, nos daremos cuenta de que la lectura se está convirtiendo en un anacronismo. Te das cuenta de lo lejos que puede llegarse con eso cuando, en una clase de primer semestre una alumna detiene la clase de un profesor para pedirle que, por favor, "¿eso que esta diciendo lo puede dibujar en el pizarrón?" Si, leyeron bien: dibujar. No escribir, ni diagramar, ni graficar: Dibujar.
De un momento a otro, cambiaremos pizarrones por pizarras inteligentes, con Paint y Messenger incluido, en las que el profesor no dictará nada, sino que simplemente dibujará y enviará mensajes con muchos "emoticons" de esos bien dinámicos, con los cuales los alumnos, quizás, logren entender algo.
Y mientras, nosotros los anticuados compraremos y pediremos prestados libros, iremos a bibliotecas y escribiremos. Y nos verán raro, como piezas de museo. Y dirán de nosotros. "¿Viste chiaaamo? Bn triste ese lok -.-', con un libro en la mano ¬¬!! ¡y lo está leyendo! :-0"


6 comentarios:
Las pocas veces que me he detenido a leer algunos de tus estupendos artículos (como uno que le dedicabas a tu hermano por ejemplo), siempre me doy cuenta de lo conciso y lo oportuno que eres al publicarlos… Casualmente me tocó regresar a nuestra magna casa de estudios la semana pasada a realizar trámites para mis estudios de 4to. Nivel y sin pensarlo entré igualmente a la Biblioteca Central, pues para mi significa mucho y está asociada con recuerdos análogos a los tuyos… Y te puedo afirmar que aún en mis años (que no son muy lejanos pues tengo 3 años de graduado) aún se veía gente leyendo en la biblioteca o profundizando en verdaderas teorías, no superficializando en algún diccionario o enciclopedia. Desafortunadamente tienes razón; el virtualismo, la moda del internauta, ha disuelto la importancia del libro como núcleo de saber, de historia, de conceptos, de enunciados… Google y Wikipedia (por nombrar a toda la web) han sustituido un bien elaborado esquema o mapa mental, y muchas personas actualmente no sólo es que no leen libros, es que ni siquiera leen los contenidos digitales, como debieran hacerlo, la inteligencia ya no se transmite por medio de palabras si no de imágenes. En fin no voy a extenderme mucho, pues el crédito aquí lo tienes tu con tus excelentes artículos, resumo diciendo que viví la transición del libro al virtualismo, y ya siento la nostalgia de los tiempos en los que la máquina de escribir materializaba los conocimientos.
Basicamente es mirar la realidad sólo desde el punto que nos interesa para defender nuestra idea.
Te explico mi caso:
Me gradué de la fac. de ciencias hace unos 3 años. Ir a la biblioteca central para los de computación es encontrarnos con libros que hablan de cintas y tarjetas perforadas. Solución nuestra biblioteca local, mejor solución nuestra bolsa del libro. Allí "alquilamos" por el semestre libros actualizados que fueron donados por los egresados recientes. Leemos? Bastante. Estamos actualizados en libros? También. Vamos a la biblioteca central? Sólo si quiero ver el panorama.
Estoy seguro que eso se debe repetir en varias carreras no sólo en las de ciencias.
Decir que la gente no lee porque no va a la biblioteca central, es como decir que la gente no hace ejercicios porque la pista de atletismo está vacía.
Desgraciamente esa biblioteca esta desactualizada hace muchos años. La sala de humanidades (sotano) ha estado desolada toda la vida, pero es cierto que alli se pueden encontrar libros interesantes; algunos clasicos.
Esa situacion lamentable hoy en dia no solo lo vive la biblioteca sino gran parte de campus.
Luis:Gracias por tus palabras. Cre que en resumen podemos decir no solo que murió la lectura, sino que el contenido multimedia fue quien la mató.
Manuel:Tienes razón en la totalidad de lo que dices. En especial cuando dejas claro que la biblioteca vacía no implica que la gente no esté leyendo. Pero si revisas bien mi articulo, más que preocuparme por el contenido de la biblioteca (que es otro tema y de verdad es muy importante), me preocupo por la perdida de la costumbre de leer.Es evidente que en ciertas carreras la gente solo lee por necesidad,por obligación: me mandaron a leer esto,debo investigar esto. Nunca dicen: quiero leer esto,me gustaría leer esto. He ahí la diferencia y lo que trato de retratar en este artículo: la muerte de la lectura como hábito,como entretenimiento, como costumbre,para darle paso a la lectura "porque no queda más remedio", siendo sustituida por otros entretenimientos más "dinámicos", fundamentalmente aquellos vinculados al multimedia, internet y cosas parecidas.
Anónimo: Si, lo de la desactualización está claro.y tambien está claro que la gente reclama dentro de la universidad por el comedor,por los aranceles para estudiantes de una segunda carrera,por el costo de los postgrados, por el servicio de OBE...pero nadie reclama por una actualización de la biblioteca.He ahí una prueba más de que la lectura y las bibliotecas han terminado siendo algo absolutamente fastidioso,anticuado y prescindible.
Lo que ocurre es que la Biblioteca central no esta mas actualizada que las Bibliotecas de cada escuela y facultad. Esa biblioteca ha quedado como reserva para cuando algun libro no esta en la biblioteca de la escuela respectiva y eso si el libro es viejo, porque como me ha sucedido a mi, estudiante de administración, solo encuentras libros de contabilidad del 1982 pa atras, es decir con procedimientos y tecnicas desfasadas que ya no se usan.
Sin embargo si estoy de acuerdo contigo en que la gente lee menos, pero.. ¿cuando en Venezuela la gente ha leido mucho?
Solo basta revisar el top de libros para saber que se lee en Venezuela y en que cantidad. Lamentablemente Venezuela nunca ha sido Buenos Aires donde un libro de Lyotard (pesado filosofo posmodernos) es un exito de ventas ni que decir de Borges y otros novelistas.
El internet solo ha venido a suplir la ya "natural" flojera del venezolano para leer. No es que el internet ha vuelto floja a la gente, esa gente que leia mas antes lo hacia por "obligación", porque no quedaba mas remedio.
Me adhiero al comentario de Juancho. Yo siempre he leido, porque me gusta leer. yo estudié en la Facultad de Ciencias hace muchos años, pero cuando quería leer algo interesante o saber por saber me dirijía a las diferentes salas de la Biblioteca Central (y no me refiero a las obscenidades que escribian en los baños públicos), pero mi caso es un punto en la gráfica. Yo leo cualquier cosa que cae en mis manos, desde una historieta hasta una revista de religión, pasando por revistas pornograficas o un libro de Milan Kundera. En fin, el hábito de leer va en cada quien. Reconozco que Venezuela no se destacado por tener bibliotécnicos, de hecho la Facultad de Bibliotecologia (Ciencias de la Información) era la más atrasada, tecnologicamente hablando. Todo esto depende de la cultura que nos enseñan desde pequeños. Nuestro sistema educativo muy poco promueve la lectura. Desde bachillerato, los alumnos preferian ir al Museo Audiovisual a ver "La Trepadora" o "Las Lanzas Coloradas" que leerse la novela. Te pedian que hicieras un resumen de la novela, pero no propiciaban en el fondo la lectura. Ni hablar de los que copiaban el resumen de los alumnos del año lectivo anterior. En conclusión, el problema está en nuestro sistema educativo. Internet ha complicado o facilitado las cosas dependiendo del punto de vista. Por que yo también "leo" en Internet. No solamente navego, copio y pego. No le eches la culpa a la tecnología de una situación que veniamos arrastrando muchos años atrás.
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