El profesor homofóbico y el alumnado silente: Así es Venezuela

. 30 de octubre de 2009

En otros tiempos, en los que no había internet, celulares con cámara, Youtube, Facebook, Twitter o Blogs, este caso habría pasado bajo la mesa. Más de una vez tuvo uno que soportar barbaridades en un aula de clase, con profesores amparados en la impunidad que les da el "sistema", donde el docente siempre tiene la razón. Y nadie hacií nada. En la Universidad Santa María, un profesor de nombre [Pedro Alejandro Lava], se lanzó una arenga homofóbica del siguiente tenor:

Repito: en otro país y en otros tiempos, esto pasaba (y pasa) inadvertido. Pero los tiempos son otros y la gente que se equivoca públicamente, es expuesta de forma aún más pública, a niveles masivos. Y ya sabemos lo que suele hacer la masa enardecida cuando aparece un autodeclarado enemigo.
Claro, me imagino que usted entró a este blog pensando, palabras más, palabras menos: "ajá, como este es gay, la va a emprender contra el profesor, se va a dar golpes de pecho, y va a soltar una arenga de defensa de los gays, como parte interesada". Bueno, se equivoca el que pensó eso. No pierdo mi tiempo. ¿Para qué lanzarme una arenga contra un tipo que no me va a escuchar? ¿Para que decir lo que ya todo el mundo sabe? Porque a estas alturas, el que no sepa que la homosexualidad existe, que no es una enfermedad y que hay un consenso cuasi universal en reconocer los derechos a la comunidad homosexual, es porque no vive en este planeta.
Sí, me indignan las palabras del profesor. No solo por su manifiesta homofobia, de la que seguramente (ahora que supuestamente lo botaron de la universidad) se sentirá orgulloso. Me indigna saber y haber constatado varias veces el hecho de que en este país cualquiera puede ser profesor universitario. Tiene buenas notas, tiene un título, es amigo del director de la escuela y ¡pum! aparece un ignaro como profesor universitario.
Este sujeto es un homofóbico, sí. Pero antes de eso necesariamente tuvo que ser un ignorante. Y tomando en cuenta la supina ignorancia que sobre la cultura y costumbres de la Antigua Roma y Grecia demuestra en su intervención, uno sinceramente se pregunta ¿cómo se evalúa a un profesor antes de ponerlo al frente de una cátedra?
Entre Homofóbicos te veas.
Nadie me lo está preguntando, pero ser homosexual en este país es candela. Que te lo digo yo, mi pana. Primero, el mismo rollo que se vive, independientemente del país en el que se nace, para aceptarse uno mismo. Para asumir su rollo. Para vivir tranquilo.
A eso súmale lo que significa vivir en Venezuela, país discriminador por excelencia: aqui si eres negro, adeco, gay, caraquista que vive en Vargas, varguense que trabaja y estudia en Caracas, antichavista en una familia chavista, ateo en un entorno de fanatismo religioso...si eres parte de alguno de esos grupos, tienes que echarle bolas, un camión de bolas, una gandola de bolas para dormir tranquilo todas las noches. Imagínate ahora si eres todas esas cosas a la vez, como es mi caso... Imagínate ser gay y tener una mamá homofóbica. Ser adeco y tener padres chavistas. Vivir en La Guaira y celebrar cuando los Leones le ganan a los Tiburones. Ser gordo cuando tus vecinos no tienen para comer bien. Después que te imagines todo eso, quizás, sólo quizás, logres acercarte un poquito a la indiferencia que puedo sentir por los comentarios de ese profesor. Quizás no es indiferencia la palabra, porque si fuera indiferente no estaría escribiendo sobre el caso. Diré mejor que, simplemente, después que decidí dejar de tratar a la mujer que me parió, cuando hace dos años me indicó -con el mismo tono de sabiduría del profesor- que yo no tengo moral para andar denunciando o escribiendo o simplemente opinando porque soy homosexual y -en sus palabras- "no vives de forma conservadora", y por tanto no tengo derecho a nada...ya nada me sorprende con el tema. Lo que digo siempre: bueno, pero si mi propia ex-madre piensa lo que piensa de mi orientación sexual...¿que puedo esperar del mundo? Simplemente me dedico a vivir y que los demás vean que hacen con sus ideas, sus prejuicios y la soledad que los espera al final de sus días. Yo, simplemente, me dedico a vivir tranquilo y en paz.
El derecho al derechito
Pero sí hubo algo que me indignó y aun no lo entiendo: la actitud de los alumnos que estaban en esa clase. Al fondo, como pudieron darse cuenta en el video, no solo se oyen risitas de fondo cada vez que el profesor lanza sandeces del tipo "¡el ano se hizo para defecar!" sino que se siente algo más abrumador: el silencio.
Peor que el silencio: el miedo. Miedo que se siente en las voces tímidas de quienes intervienen, siempre dentro de un marco de respeto y obediencia debida al profesor, que como es profesor tiene que tener la razón, porque para eso es profesor. Y es de eso de lo que se trata todo esto: eso que han dado en llamar "respeto a la autoridad" es el germen de la tiranía. Esa era una clase de DERECHO amigos míos. Y esa era la reputada Escuela de Derecho de la Universidad Santa María. Y esos que estaban ahí calladitos son futuros Abogados de la República. Y los están formando para que callen, para que acepten lo que el poder les diga, sin importar su opinión o el contenido de las leyes.
¿Por qué no reclaman? ¿Por qué no se levantan en pleno y se largan de clase? ¿Por qué no confrontan al profesor con la realidad que ellos como estudiantes del derecho deberían conocer: que la discriminación por raza, condicion sexual, nivel económico, religión, posición política etc, está constitucionalmente prohibida? ¿Por qué? Por múltiples razones, todas deleznables y parte del mismo ánimo que mueve al profesor: porque si opino en contra irrespeto al profesor, porque si opino en contra pensarán que soy gay, porque si lo dice el profesor seguro tiene razón, porque al fin y al cabo le tengo arrechera a los maricos y mucho más a las cachaperas, porque el profesor tiene derecho a opinar lo que quiera, porque me da ladilla...
Y así, a la historia pasó el profesor, a la historia pasaron esos alumnos, a la historia pasará el estudiante que tuvo el tino de grabarlo y a la historia pasará la universidad que seguro despide al profesor pero evitará revisar los mecanismos utilizados para la selección del profesorado.
Y así, los profesores seguirán siendo incuestionables, los alumnos seguirán siendo sumisos y se negarán en redondo a llevarle la contraria al profesor aunque sepan que el profesor se equivoca. Y de esa manera, poco a poco, nos seguiremos hundiendo en una realidad en la que los que tienen el poder, podrán tranquilamente burlarse de los que no lo tienen, bien sea desde el púlpito de las iglesias cuando se habla de amor al prójimo mientras se condena a los gays por "violar las leyes de dios" (?) y a la vez se niegan a expulsar de su seno a curas y pastores violadores de niños. O desde las aulas de clase con profesores que cuando un alumno les lleva la contraria lo raspan y el alumno se deja y no reclama. O desde el escritorio presidencial, en cadena, burlándose de los venezolanos que padecemos la ausencia de agua recomendándonos bañarnos en 3 minutos "y con totuma, un minuto pa mojarse, un minuto pa enjabonarse y un minuto pa aclararse". Y si ven esa alocución presidencial, notarán las risitas al fondo. Y son las mismas risitas que en el video del profesor. De más está decir, que en esas aulas de clase se están formando los futuros aplaudidores de autócratas: ahí están formándose para callar, para no reclamar, para tolerar todo lo que diga el poder. Y para reírse de los atropellos, de la injusticia, del derecho. Callar, cobrar, y seguir callando.
Así nos va en este país.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me Quito el sombrero con este post, mi pana Daniel. Porque me llamó la atención exactamente lo mismo. Que nadie protestara, que nadie ni siquera se levantara indignado y se fuera, y sobre todo que le rieran los chistes. Toda una analogía, con razón tendremos al que te conté hasta el 2021.
Y creo que la USM hizo justicia botándolo, pero no aplaudo el motivo que dieron: "por desviarse del contenido programatico". Botado con palmadita, para que no quede en expediente. Es un primer paso, si, pero el eufemismo no termina de hacer justicia.
Tampoco creo que sea un buen síntoma el de aquellos que critican al profesor diciéndole "gay enclosetado". ¿no es mas de lo mismo? Criticar al intolerante usando esa palabra como insulto?

Un abrazo mi pana. Ojalá todos aprendamos a coexistir.
Elio C.

Anónimo dijo...

Excelente articulo Daniel, yo como tu he quedado anonadada con el video, no por el profesor porque aunque es terrible su discurso uno se resigna a entender que exista gente de ese tipo, sino por el alumnado, quien en su gran mayoría apoyaron el discurso con su irrefutable silencio.

Para mi son peores ellos que el propio “profesor” porque como dicen por ahí “el que calla otorga” el simple hecho de ser no refutar semejantes comentarios o por lo menos retirarte del aula para no ser parte de semejante espectáculo deja claro que si no les indignaron los comentarios del “profesor” por lo menos no le molestaron.

Yo al igual que tu, soy egresada de la EEI – UCV y debo decir que aunque varios profesores tenían comentarios racistas, homofóbicos o de cualquier otro tipo siempre habia quien saliera a refutar semejantes discursos. Yo no se si es esa universidad, si fue ese grupo de estudiantes o si es como tu dices, que nos hemos acostumbrado a la existencia de un ser magnánimo “dueño de la verdad” pero lo cierto es que ESA actitud deja mucho que desear de esos estudiantes y de nuestro futuro con ellos como abogados de la república.

Felicitaciones nuevamente por tu artículo, simplemente excelente.

Mariale divagando dijo...

Al igual que tú, veo con tristeza el hecho de que cualquier cretino puede ser profesor.

JC dijo...

Te felicito por tu post. Mi respeto y solidaridad. Yo creo que la actitud mojigata de los alumnos está relacionada con el hecho de que es una universidad privada. estudi´en la UCAB y luego en la UCV, en la EEI, que a pesar de ser una escuela elitesca dentro de la misma UCV mantiene su dosis de combatividad.

En la EEI había un profesor, Guillermo Stabile. Alias 'Detestabile' para los alumnos. Racista y clasista como pocos, y recuerdo en los peos que se metia cada vez que empezaba con su perorata ultraconservadora. Que si el jazz era musica de negros y no valia para nada, que si las razas. En fin. Un subnormal.

A ese individuo le han abierto varios expedientes a petición de salones enteros, y creo que sigue allí, pero el susto se lo ha llevado varias veces, sin contar que una vez me llevó al límite de mi tolerancia y dos compañeros tuvieron que agarrarme en plena clase para evitar un mal mayor.

En verdad eso es lo que más me impacta del video. Que nadie le rebatiera o le discutiera sus argumentos, aunque fuera desde la rabia. Porque por simple estadística en esa aula había personas agraviadas. ¿O es que no había homosexuales allí? ¿o alguien con un amigo, o familiar homosexual?. A alguién en ese salón le tuvieron que doler, indignar, o al menos incomodar esas palabras. Eso es así.

Pero nadie se levantó...

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Daniel Lara Farías
El autor de este blog es venezolano (Maiquetía, 1980). Tiene pocas creencias, sin embargo cree en la libertad de opinión. Cuando se cansó de callar empezó a escribir. Y hoy, ya nadie lo calla. CONTACTO: d.larafarias@gmail.com
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