A propósito de la LOE: Gobierno sin educación nos quiere "reeducar"

. 14 de agosto de 2009

La nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) ha sido aprobada. Y más allá de su contenido, de sus presuntas bondades y perjuicios, yo voy al punto que pasamos por alto: ¿Se puede confiar en una LOE creada por un gobierno que desprecia la educación? ¿se puede confiar en una LOE hecha por un gobierno que desprecia los conocimientos y la academia?

Hace 10 años, los problemas de la educación venezolana eran, fundamentalmente: calidad de la enseñanza, déficit de profesores bien formados, malos salarios de profesores, mala dotación de escuelas y liceos, pensum de primaria y secundaria desfasado de la realidad, ausencia de un programa de orientación vocacional, déficit de cupos en universidades nacionales gratuitas..
Hoy, después de 10 años de "revolución", seguimos teniendo los mismos problemas. ¿Los resuelve la LOE? Ninguna ley resuelve problemas, si así fuera, este sería el mejor país del mundo tomando en cuenta la cantidad de leyes que se han sacado de la manga estos ineptos que gobiernan.
El problema no es la ley, sino quien la aplica. Y para allá voy, a revisar los currículos de quienes aplican las leyes.
Gobierno con problemas vocacionales
El hombre que ocupa la presidencia del país, cuando adolescente, tenía clara -creía él- su vocación: ser jugador de béisbol, pitcher fundamentalmente, como su ídolo con quien compartía apellido y a quien apodaban "El Látigo", por la fuerza de sus lanzamientos. En Barinas no había equipo de béisbol, ni scouts que lo vieran lanzando sus rectas, quizás ni equipo de "Criollitos". Así, el hoy presidente decidió irse a un sitio donde había equipo de béisbol y donde además le pagarían mientras intentaba ser pitcher: La Academia Militar.
El muchacho, dicen por ahí, no era buen estudiante y, gracias a los buenos oficios que logró por medio de cierta persona en el poder, logró entrar a la Academia Militar a pesar de llevar una materia de arrastre de quinto año de bachillerato, impedimento para ingresar al ejército como cadete.
El resultado fué trágico: No sirvió como pelotero y -maldita sea- no sirvió ni como militar. Se metió a golpista y también fracasó y como político, mira por donde vamos ya.
Y tan mal orientado estaba y está, que para gobernar se ha rodeado de personajes ineptos y resentidos.
El gobierno de este muchacho barinés desorientado, adolece de los mismo que él: problemas vocacionales gravísimos que repercuten en su eficacia. ejemplos simples y poco rebuscados:
Ministro de la Cultura: El señor que ocupa este cargo hoy, ostenta un título de Veterinario. Héctor Enrique Soto ha estado en el organismo desde el 2005 como vice ministro y su creación principal fue el cambio de los logotipos del ministerio y otras instituciones culturales: ahora el logo de la cultura en el país es un jeroglifo que, según el ministro, une a un perro y una rana. No se rían por favor.
El señor ministro de la cultura, es experto en Reproducción Animal. Como tal, decidió que el nuevo sello editorial del ministerio llevaría por nombre, también, El Perro y La Rana. Pedro León Zapata, el caricaturista más importante de este país, ha hecho todo un desarrollo filosófico del tema y ha concluido de forma acertada, que eso no es una rana sino un sapo. Yo le creo a Zapata y, además, agrego que el cuadrúpedo no es un perro, sino una hiena.
Ministro de Relaciones Exteriores: Nicolás Maduro, chofer de autobús. No tengo nada contra los choferes, pero seguramente el gremio de conductores de este país estará de acuerdo conmigo: ¿Contratarían para cambiarle los frenos de su vehículo a un Licenciado en Estudios Internacionales? Deberían contratar a un mecánico, pienso yo...¿No? Bueno. Así mismo debe ser en el manejo de la Política Exterior: una persona que sepa sobre la materia, preferiblemente con experiencia suficiente y capaz de armar un equipo de trabajo que le permita afrontar esa responsabilidad tan delicada. En el resumen curricular que sobre el Canciller nos ofrece el propio MRE en su Página Web se ve de forma dramática una cosa antes de Chávez, Nicolás no era nadie. Y buena parte las credenciales que ofrece como político son, como mínimo, poco creíbles, porque uno que ha estado metido en líos desde muchacho, nunca oyó hablar de ningún dirigente estudiantil o juvenil con el nombre del actual ministro. Los resultados de su gestión están a la vista: nuestra política exterior va como autobús sin frenos por la bajada de Tazón, el país rompe relaciones diplomáticas con cualquier país de forma bastante torpe y las actuaciones personales y colectivas de nuestra Cancillería nos exponen al ridículo diariamente.
Ministerio de Agricultura y Tierras: Elías Jaua tiene un título de Sociólogo que sólo ha usado como profesor, porque jamás ha hecho nada vinculado a su carrera. A menos que se entienda que quemar un autobús todos los martes y jueves en las puertas de la UCV pueda verse como experiencia laboral en el campo de la Sociología. Pero más allá del nulo ejercicio de su carrera, me preocupa que el hombre que se encarga de las políticas agrícolas de nuestro país, no haya sembrado en su vida ni un semillero de caraotas en un frasquito de compotas con periodico mojado. Es decir, nuestro honorable ministro de agricultura y tierras, en su vida había tenido contacto con el sector agrícola. Y de la noche a la mañana, aparece como ministro del ramo. Su incapacidad manifiesta queda al descubierto en los resultados de la gestión: Hoy Venezuela sustenta la alimentación de sus ciudadanos importando alimentos, desde leche hasta azúcar, pasando por arroz, aceite y -maldita sea mil millones de veces- hasta maíz blanco para elaboración de harina para nuestras arepas. Ni hablar del trigo y de la carne de cerdo, de res, de pollo...
Y el ministro... ¿que hace? expropia fincas, prohibe la pesca industrial, expropia cafetaleras, persigue a los agroproductores, promueve invasiones a tierras. Es decir, hace lo úncio que de verdad sabe hacer: ser un pobre agitador sin oficio ni remedio.
Ministerio de la Salud: el anterior ministro, Jesús Mantilla, era militar. Su sucesor tambien lo es. ¿Resultado? epidemia de Mal de Chagas en Chacao y Chichiriviche, parturientas muriéndose a las puertas de las maternidades del país, médicos mal pagados largándose en masa del país, hospitales sin dotación de lo más mínimo, atención sanitaria gratuita de calidad inexistente, importación de médicos cubanos de cuya capacidad y formación se duda en todo momento. ¿Hace falta alguna prueba más para decir que un militar no debería ser ministro de salud?
Son los casos más patéticos los anteriormente revisados. Pero si se revisa con cuidado en cada ministerio, en cada instituto y en cada cargo de distinto nivel, se encuentran casos que llaman a risa y a la vez a indignación: un militar encargado de la Aviación Civil, un ingeniero eléctrico encargado de la política económica, militares enquistados en cargos tan disímiles como relaciones publicas o finanzas o ¡educación!
Es oficial y no hace falta ni decirlo: un gobierno desorientado no puede orientar y mucho menos educar a nadie.

[PLOE] [Ley Orgánica de Educación] [protestas en Venezuela] [gobierno de Chávez]

1 comentarios:

nomejorobes dijo...

Tenía tiempo sin pasar por tu blog y como siempre me encuentro artículos inteligentes y bien escritos.
Creo que además del desorden vocacional del barinés, debes sumar la inseguridad de quien se sabe ignorante. Chávez le tiene pánico a quienes saben más que él y por ello mira a la academia con absoluto odio y terror. Si en los inicios de su gobierno intentó rodearse de algunas personas preparadas como un Carlos Genatios, luego del paro petrolero optó por deslindarse de la inteligencia y optar por la lealtad perruna. Así tenemos los mismos funcionarios que rotan por todos los ministerios, sin importar si poseen el conocimiento necesario o no. Chávez en su egolatría no le interesa que nadie le haga sombra, y mucho menos que alguien pueda evidenciar su brutalidad!

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Daniel Lara Farías
El autor de este blog es venezolano (Maiquetía, 1980). Tiene pocas creencias, sin embargo cree en la libertad de opinión. Cuando se cansó de callar empezó a escribir. Y hoy, ya nadie lo calla. CONTACTO: d.larafarias@gmail.com
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