Sorprende que un diplomático como José Miguel Insulza, al que se supone experimentado, antes de ir a una gestión evidentemente negociadora se atreva a decir que "no va a negociar nada". Si no fuera a negociar, simplemente no iría. Seguramente esa declaración está hecha más para calmar a Zelaya y Chávez que para amenazar a Micheletti.
Porque está claro que Insulza va a Honduras a negociar. Pero no le conviene decir
lo en voz alta, porque, oh sorpresa, en la OEA hay que renovar mandato en la secretaría general y el chileno, ocioso profesional como lo ha llamado hoy Rafael Poleo, aspira a la reelección. Y tomando en cuenta que su jefe de campaña para la primera elección fue Chávez, no le conviene en absoluto hacerlo molestar.
Pero Insulza va a negociar. Y lo que lleva en el maletín son las propuestas obvias, hasta ahora:
1.-Regreso incondicional de Zelaya al poder: es lo que ha dicho publicamente, luego del "ultimátum" de la OEA clamando por el regreso de Zelaya. De ultimátum habría que hablar a profundidad en otro momento, pero en realidad un ultimátum solo puede darlo un país o ente que tiene la capacidad de resolver por la fuerza la situación que otro país se rehusa a resolver. La OEA no tiene ejército. Y ningún país, ni siquiera Venezuela, podría mandar ni un boy scout a Honduras sin violar la legalidad internacional. Sin embargo, es dificil imaginar que un presidente depuesto, con la FAN, el Congreso, la Corte, la Fiscalía, los medios, buena parte del pueblo en la calle celebrando la caída y hasta el propio partido de Zelaya en contra, pueda regresar y garantizar la gobernabilidad del país.
2.-Regreso de Zelaya con condiciones: esta tesis la deslizó discretamente Leonel Fernández el día de la reunión presidencial en Nicaragua. Se entiende que Zelaya regresaría a Honduras comprometiéndose a no reformar la constitución, no buscar extender su mandato, no perseguir a los golpistas y mantener en sus cargos a los militares involucrados. Para lograr esto, no solo se requeriría el compromiso de Zelaya, sino también que Micheletti y su gente depongan su actitud. Esta posibilidad dejaría descontenta a mucha gente, dentro y fuera de Honduras y requeriría de una persona o institución con la suficiente "auctoritas" para imponer esta salida. Valga decir que ni la OEA ni Insulza, ni Chávez tienen ese poder de influir lo suficiente para imponer la decisión.
3.-Adelanto de elecciones: parece que esta es la salida salomónica que sería apoyada dentro (por los golpistas) y fuera de Honduras por los países que de verdad cuentan en esto, es decir, EEUU, Brasil, Chile y la UE (con España con mayor voz que el resto, por vinculaciones históricas). Lo demás será grito de calle, acto de masa y habladuría de tertulias. Las elecciones ya estaban planteadas para noviembre y la sucesión para enero. En esta propuesta, se adelantarían las elecciones sin regreso de Zelaya y el proceso electoral tendría que estar supervisado por la comunidad internacional. Esta es la propuesta que llevará a la mesa el gobierno de Micheletti y se baraja la posibilidad, según algunos opinadores hondureños, de que el proceso electoral se lleve a cabo los ultimos días de agosto. Tanta fuerza ha tomado en las últimas horas esta propuesta, que ya Micheletti se atrevió a decirla publicamente y Zelaya también se ha adelantado al tema diciendo que cualquier proceso electoral que se haga en las actuales circunstancias sería "ilegítimo".
4.-Renuncia de Zelaya: esto destrancaría el juego, pero el depuesto presidente no ha mostrado en lo absoluto la intención de renunciar. Sin embargo, algunos hechos podrían obligarlo. Si continúan las detenciones de dirigentes de su gobierno involucrados en hechos de corrupción (como el caso de su sobrino político Marcelo Chimirri, acusado desde EEUU por recibir sobornos en su caracter de directivo de Hondutel, ente regulador de las telecomunicaciones en ese país), si siguen apareciendo muestras fehacientes del intervencionismo chavista en ese país, si se comprueban los gastos suntuosos hechos por Zelaya, si las pocas personas que de forma increiblemente desorganizadas y poco entusiastas han salido discretamente a la calle a reclamar su retorno se regresan a casa, no le quedará mas remedio que desistir de regresar o renunciar. Ya lo decía la prensa española: mientras Mel anda de cámara en cámara fuera de su país, poco a poco sus compatriotas se olvidan de él.
Sin embargo, sigue en el aire la pregunta con la que inicié esta serie de articulos sobre el caso: ¿Que pasa si el nuevo gobierno de Honduras se mantiene pese a todo? ¿Quien puede contra ellos? Parece que nadie...
lo en voz alta, porque, oh sorpresa, en la OEA hay que renovar mandato en la secretaría general y el chileno, ocioso profesional como lo ha llamado hoy Rafael Poleo, aspira a la reelección. Y tomando en cuenta que su jefe de campaña para la primera elección fue Chávez, no le conviene en absoluto hacerlo molestar.Pero Insulza va a negociar. Y lo que lleva en el maletín son las propuestas obvias, hasta ahora:
1.-Regreso incondicional de Zelaya al poder: es lo que ha dicho publicamente, luego del "ultimátum" de la OEA clamando por el regreso de Zelaya. De ultimátum habría que hablar a profundidad en otro momento, pero en realidad un ultimátum solo puede darlo un país o ente que tiene la capacidad de resolver por la fuerza la situación que otro país se rehusa a resolver. La OEA no tiene ejército. Y ningún país, ni siquiera Venezuela, podría mandar ni un boy scout a Honduras sin violar la legalidad internacional. Sin embargo, es dificil imaginar que un presidente depuesto, con la FAN, el Congreso, la Corte, la Fiscalía, los medios, buena parte del pueblo en la calle celebrando la caída y hasta el propio partido de Zelaya en contra, pueda regresar y garantizar la gobernabilidad del país.
2.-Regreso de Zelaya con condiciones: esta tesis la deslizó discretamente Leonel Fernández el día de la reunión presidencial en Nicaragua. Se entiende que Zelaya regresaría a Honduras comprometiéndose a no reformar la constitución, no buscar extender su mandato, no perseguir a los golpistas y mantener en sus cargos a los militares involucrados. Para lograr esto, no solo se requeriría el compromiso de Zelaya, sino también que Micheletti y su gente depongan su actitud. Esta posibilidad dejaría descontenta a mucha gente, dentro y fuera de Honduras y requeriría de una persona o institución con la suficiente "auctoritas" para imponer esta salida. Valga decir que ni la OEA ni Insulza, ni Chávez tienen ese poder de influir lo suficiente para imponer la decisión.
3.-Adelanto de elecciones: parece que esta es la salida salomónica que sería apoyada dentro (por los golpistas) y fuera de Honduras por los países que de verdad cuentan en esto, es decir, EEUU, Brasil, Chile y la UE (con España con mayor voz que el resto, por vinculaciones históricas). Lo demás será grito de calle, acto de masa y habladuría de tertulias. Las elecciones ya estaban planteadas para noviembre y la sucesión para enero. En esta propuesta, se adelantarían las elecciones sin regreso de Zelaya y el proceso electoral tendría que estar supervisado por la comunidad internacional. Esta es la propuesta que llevará a la mesa el gobierno de Micheletti y se baraja la posibilidad, según algunos opinadores hondureños, de que el proceso electoral se lleve a cabo los ultimos días de agosto. Tanta fuerza ha tomado en las últimas horas esta propuesta, que ya Micheletti se atrevió a decirla publicamente y Zelaya también se ha adelantado al tema diciendo que cualquier proceso electoral que se haga en las actuales circunstancias sería "ilegítimo".
4.-Renuncia de Zelaya: esto destrancaría el juego, pero el depuesto presidente no ha mostrado en lo absoluto la intención de renunciar. Sin embargo, algunos hechos podrían obligarlo. Si continúan las detenciones de dirigentes de su gobierno involucrados en hechos de corrupción (como el caso de su sobrino político Marcelo Chimirri, acusado desde EEUU por recibir sobornos en su caracter de directivo de Hondutel, ente regulador de las telecomunicaciones en ese país), si siguen apareciendo muestras fehacientes del intervencionismo chavista en ese país, si se comprueban los gastos suntuosos hechos por Zelaya, si las pocas personas que de forma increiblemente desorganizadas y poco entusiastas han salido discretamente a la calle a reclamar su retorno se regresan a casa, no le quedará mas remedio que desistir de regresar o renunciar. Ya lo decía la prensa española: mientras Mel anda de cámara en cámara fuera de su país, poco a poco sus compatriotas se olvidan de él.
Sin embargo, sigue en el aire la pregunta con la que inicié esta serie de articulos sobre el caso: ¿Que pasa si el nuevo gobierno de Honduras se mantiene pese a todo? ¿Quien puede contra ellos? Parece que nadie...


1 comentarios:
Parece que Chávez tiene miedo de que se destape una olla bien fea en Honduras, ligándolo a él y su gobierno a una red de narcotráfico.
Ahí sí estaría condenado, dicen que la vaina puede ser peor que la computadora de Raúl Reyes.
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