Los que de verdad nos dedicamos a la política en Venezuela somos pocos. Dedicarse a la política más allá de hablar paja en la esquina o quejarse viendo Aló Ciudadano, de verdad que pocos lo hacen en este país. Aquí parece que queremos que Chávez se vaya (o que siga hasta el infinito) de forma automática y sin hacer nada. Los que militamos en organizaciones políticas, somo minoría, y en ocasiones -dicho sea de paso- minoría repudiada.
Aquí en Vargas, se vive un fenómeno particular, que no habíamos visto en el resto del país: un repudio verdadero contra el intervencionismo cubano. Resulta ser, que con la toma de control de los puertos venezolanos por parte del Estado -sin contratistas mediante, como el órgano PLC- se le ocurrió al gobierno nacional la maravillosa idea de excluir del Puerto de La Guaira a las empresas contratistas, almacenadoras y relacionadas (montacargas, elevadores, grúas, etc) para constituir un monopolio (prohibido expresamente por la constitución). Este monopolio estará vestido de "empresa mixta" y sus accionistas serán en un 51% el Estado venezolano y en un 49% por ¡el Estado cubano! O sea, que el apátrida Hugo Chávez y el enemigo del gentilicio varguense García Carneiro le han entregado la administración del Primer Puerto de la Nación a los cubanos.
¿Que siginifica esto?
Bueno, que las empresas almacenadoras y contratistas que hacen vida en el puerto desde hace años, creando empleo en la región, deberán salir del puerto y dejar en la calle a los trabajadores. Estos trabajadores, deberán mendigarle al monopolio chavista-cubano que les contrate en las condiciones que a los cubanos les de la perra gana, sin beneficio alguno y, además, obligados a pasar por el filtro de las listas de exclusión (Tascón y Maisanta), ponerse la camisita roja y prestarse a la humillación de acudir a cuanto acto político el régimen convoque, siempre bajo el mando de los cubanos que serán ahora sus jefes.
Ante esta canallada, un grupo de varguenses, vinculados al puerto y sus actividades, convocaron una caravana desde Camurí Chico hasta la entrada del puerto, donde se realizaría una concentración y se entregaría un documento a la gerencia del ente, dejando claro el reclamo y la protesta frente a esta pretensión.
Yo fui a la concentración. Me uní a la caravana ya en La Guaira y fui testigo de la larga concentración de vehículos que se unieron a la marcha. Y sí, hubo movilización. Pero al revisar las características de la misma, no se pueden ocultar ciertos detalles que deben corregirse si de verdad queremos cambiar este desastre:
-Muchos vehículos, es verdad, pero mayoritariamente de empresarios. Pocos obreros se sumaron a la concentración y serán ellos los más afectados.
-Buena concocatoria pero mala organización de la concentración final: no se le dijo a la gente lo que se iba a hacer al llegar a la entrada del puerto. ¿Se trancaría la vía en ambos sentidos? ¿Se enfrentaría la represión de la GN? ¿Se entraría a la fuerza a la sede del PLC?
-Ausencia de liderazgo sindical: los oradores y pantalleros de siempre eran quienes aparecían como dirigentes de la protesta, cuando de verdad los que deberían estar en primera fila son los trabajadores del sector y los dirigentes sindicales con ascendencia en sus agremiados. Los cuatro pelagatos de la dirigencia estudiantil poco pudieron hacer, por falta de brío y por ausencia absoluta de poder de convocatoria.
-Urge una renovación de los métodos de lucha en Vargas. Hay que involucrar a esos 60 mil varguenses que en el ultimo proceso electoral se manifestó contra este desastre, y eso solo lo lograremos presentando un nuevo discurso propositivo y, muy importante, quitándonos de encima a los lastres de la política en este estado, esos que se niegan a morir y que andan saltando de partido en partido buscando quien les oiga una misa.
Sin embargo, rescato de la convocatoria varios hechos:
-La gente en Vargas ha perdido poco a poco el miedo a protestar. La gente sale a la calle y reclama en voz alta y los que le salen al paso pegando un grito a favor de Chávez son minoría.
-Todos entienden que lo que el gobierno toca lo destruye, y por miedo a la gestión estatal la gente esta dispuesta a protestar.
-El germen de la protesta esta encendido por los cuatro costados en la región, hasta el punto que ayer en sentido este-oeste protestaban por el puerto y en sentido contrario protestaban los autobuseros por el asesinato de otro chofer.
-El rechazo a los cubanos y a su intervencion en todo, se hace sentir de forma unánime, hasta el punto que las consignas de más repetición y que con más virulencia se escucharon eran las relacionadas a los mercenarios castristas: "Arriba, abajo, cubanos pal carajo" fue la más coreada.
En resumen: hay que seguir. Protestar de forma legítima es lo único que nos queda. Cada vez que un sector convoque una protesta, acudir y apoyarlos, sumándonos todos los días.
El sábado a la marcha con los periodistas en Caracas. Y después, a lo que venga.
Aquí en Vargas, se vive un fenómeno particular, que no habíamos visto en el resto del país: un repudio verdadero contra el intervencionismo cubano. Resulta ser, que con la toma de control de los puertos venezolanos por parte del Estado -sin contratistas mediante, como el órgano PLC- se le ocurrió al gobierno nacional la maravillosa idea de excluir del Puerto de La Guaira a las empresas contratistas, almacenadoras y relacionadas (montacargas, elevadores, grúas, etc) para constituir un monopolio (prohibido expresamente por la constitución). Este monopolio estará vestido de "empresa mixta" y sus accionistas serán en un 51% el Estado venezolano y en un 49% por ¡el Estado cubano! O sea, que el apátrida Hugo Chávez y el enemigo del gentilicio varguense García Carneiro le han entregado la administración del Primer Puerto de la Nación a los cubanos.
¿Que siginifica esto?
Bueno, que las empresas almacenadoras y contratistas que hacen vida en el puerto desde hace años, creando empleo en la región, deberán salir del puerto y dejar en la calle a los trabajadores. Estos trabajadores, deberán mendigarle al monopolio chavista-cubano que les contrate en las condiciones que a los cubanos les de la perra gana, sin beneficio alguno y, además, obligados a pasar por el filtro de las listas de exclusión (Tascón y Maisanta), ponerse la camisita roja y prestarse a la humillación de acudir a cuanto acto político el régimen convoque, siempre bajo el mando de los cubanos que serán ahora sus jefes.
Ante esta canallada, un grupo de varguenses, vinculados al puerto y sus actividades, convocaron una caravana desde Camurí Chico hasta la entrada del puerto, donde se realizaría una concentración y se entregaría un documento a la gerencia del ente, dejando claro el reclamo y la protesta frente a esta pretensión.
Yo fui a la concentración. Me uní a la caravana ya en La Guaira y fui testigo de la larga concentración de vehículos que se unieron a la marcha. Y sí, hubo movilización. Pero al revisar las características de la misma, no se pueden ocultar ciertos detalles que deben corregirse si de verdad queremos cambiar este desastre:
-Muchos vehículos, es verdad, pero mayoritariamente de empresarios. Pocos obreros se sumaron a la concentración y serán ellos los más afectados.
-Buena concocatoria pero mala organización de la concentración final: no se le dijo a la gente lo que se iba a hacer al llegar a la entrada del puerto. ¿Se trancaría la vía en ambos sentidos? ¿Se enfrentaría la represión de la GN? ¿Se entraría a la fuerza a la sede del PLC?
-Ausencia de liderazgo sindical: los oradores y pantalleros de siempre eran quienes aparecían como dirigentes de la protesta, cuando de verdad los que deberían estar en primera fila son los trabajadores del sector y los dirigentes sindicales con ascendencia en sus agremiados. Los cuatro pelagatos de la dirigencia estudiantil poco pudieron hacer, por falta de brío y por ausencia absoluta de poder de convocatoria.
-Urge una renovación de los métodos de lucha en Vargas. Hay que involucrar a esos 60 mil varguenses que en el ultimo proceso electoral se manifestó contra este desastre, y eso solo lo lograremos presentando un nuevo discurso propositivo y, muy importante, quitándonos de encima a los lastres de la política en este estado, esos que se niegan a morir y que andan saltando de partido en partido buscando quien les oiga una misa.
Sin embargo, rescato de la convocatoria varios hechos:
-La gente en Vargas ha perdido poco a poco el miedo a protestar. La gente sale a la calle y reclama en voz alta y los que le salen al paso pegando un grito a favor de Chávez son minoría.
-Todos entienden que lo que el gobierno toca lo destruye, y por miedo a la gestión estatal la gente esta dispuesta a protestar.
-El germen de la protesta esta encendido por los cuatro costados en la región, hasta el punto que ayer en sentido este-oeste protestaban por el puerto y en sentido contrario protestaban los autobuseros por el asesinato de otro chofer.
-El rechazo a los cubanos y a su intervencion en todo, se hace sentir de forma unánime, hasta el punto que las consignas de más repetición y que con más virulencia se escucharon eran las relacionadas a los mercenarios castristas: "Arriba, abajo, cubanos pal carajo" fue la más coreada.
En resumen: hay que seguir. Protestar de forma legítima es lo único que nos queda. Cada vez que un sector convoque una protesta, acudir y apoyarlos, sumándonos todos los días.
El sábado a la marcha con los periodistas en Caracas. Y después, a lo que venga.



1 comentarios:
Me parece bien que el pueblo de Vargas abra los ojos de una buena vez...no se dejen..!
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