Ya le dio la vuelta al mundo la noticia de la liberación de Ingrid Betancourt junto a otros 14 secuestrados. Todo el mundo, incluyéndome, podía pensar que se correría un grave riesgo si el ejército colombiano lanzaba una operación de rescate. evidentemente, una vez más queda en evidencia que los que no sabemos nada del tema militar no deberíamos opinar a veces.
Lo que si está claro, es que ahora todo cambia. El papel de Chávez en el tema, cesó para siempre. ya no podrán usar la coartada del "intercambio humanitario" para entrometerse en la política colombiana ni para ponerse del lado del narcoterrorismo de las FARC. Ya Piedad Córdoba pasará a la historia, no como una facilitadora de la paz sino como una oportunista que quiso explotar el tema de los secuestrados para fortalecer su posición política, con claras miras electorales.
La propia familia de Ingrid, que tanto le jalaron a Chávez y tanto denostaron de Uribe, tendrán que tragarse sus palabras. Ya ni Sarkozy ni Chávez podrán buscar aplausos con el tema.
En resumen, se acabó la agonía. Los secuestrados regresarán a sus casa, despertarán de esta pesadilla y, cuando les toque hablar, dejarán al desnudo con sus inobjetables vivencias, la vileza y la ruindad de la que hacen uso los narcoguerrilleros de las FARC para sojuzgar a ciudadanos inocentes.
Esperemos que Ingrid hable. Seguro tendrá muchas verdades que decir.
Lo que si está claro, es que ahora todo cambia. El papel de Chávez en el tema, cesó para siempre. ya no podrán usar la coartada del "intercambio humanitario" para entrometerse en la política colombiana ni para ponerse del lado del narcoterrorismo de las FARC. Ya Piedad Córdoba pasará a la historia, no como una facilitadora de la paz sino como una oportunista que quiso explotar el tema de los secuestrados para fortalecer su posición política, con claras miras electorales.
La propia familia de Ingrid, que tanto le jalaron a Chávez y tanto denostaron de Uribe, tendrán que tragarse sus palabras. Ya ni Sarkozy ni Chávez podrán buscar aplausos con el tema.
En resumen, se acabó la agonía. Los secuestrados regresarán a sus casa, despertarán de esta pesadilla y, cuando les toque hablar, dejarán al desnudo con sus inobjetables vivencias, la vileza y la ruindad de la que hacen uso los narcoguerrilleros de las FARC para sojuzgar a ciudadanos inocentes.
Esperemos que Ingrid hable. Seguro tendrá muchas verdades que decir.


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